Edición No. 7, Año 1 - noviembre de 2009
La frase del mes   Hace 44 años

“Técnicamente estamos en capacidad de identificar a. todos los sufragantes a partir de su huella, sin necesidad de la cédula” Doctor Carlos Ariel Sánchez Torres, Registrador Nacional del Estado Civil, al explicarles a los periodistas las tecnologías utilizadas para individualizar a los votantes, en la rueda de prensa del pasado 27 de septiembre.

 
La cifra del mes

37’786.121 cédulas han sido expedidas por la Registraduría Nacional del Estado Civil desde 1952 hasta la septiembre de 2009. A esta cifra se suman los duplicados, renovaciones y rectificaciones de cédulas.

.

El Siglo,

  Editorial:  

Nuestra cédula: en busca de la verdadera identidad

A partir de la aprobación de la Ley 31 de 1929 que se comenzó a aplicar en 1935 en lo relativo a la exigibilidad de la cédula, se inició otra etapa en la vida política y electoral del país.

La cédula de ciudadanía era requisito para sufragar, explica la historiadora Olga Yanet Acuña Rodríguez, de la Universidad del Valle.(ver más...)

 
1 de noviembre 1966,
Biblioteca Gustavo Ardila Duarte.
Del documento de identidad a la identidad sin documento
.

.
Columna de opinión:

Cédula: Cambio de fondo, no sólo de formato

El proceso de renovación de documentos que hemos hecho en la Registraduría Nacional del Estado Civil para unos 30 millones de colombianos, más que un cambio de formato o de plástico, es un cambio de sistema de identificación. (ver más...)

.
Hace 75 años, el 8 de noviembre de 1934, se promulgó la Ley 7, en la cual se ordenó que a partir del 1 de febrero de 1935 sería obligatoria la presentación de la Cédula de Ciudadanía prevista en la Ley 31 de 1929, para “todos aquellos actos civiles y políticos en que la identificación personal sea necesaria”...(ver más...)
 

La seguridad y la estética van de la mano

Cuando un ciudadano recibe la cédula amarilla con hologramas, advierte un cambio notorio con sus antecesoras hasta el punto de que en algunos casos se escuchan expresiones como: “esta cédula está más bonita”… Pero además de bella también es más segura. (ver más...)

.
La prehistoria de la cédula
En el principio: voto, luego existo

Por fin, el registro civil y la tarjeta de identidad se integran a la cédula

Una de las principales bondades del proceso de renovación y cambio de sistema que ha implicado para la Registraduría Nacional del Estado Civil, la renovación de las cédulas de los colombianos es la integración entre el registro civil, la tarjeta de identidad y la cédula de ciudadanía. (ver más...)

.
.
mecanismos de participacion
Columna de opinión: Revocatorias de mandato

La historia de la cédula de ciudadanía en Colombia se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, precisamente en 1862 y durante la administración de Tomás Cipriano de Mosquera, cuando un decreto presidencial estableció la necesidad de proveer un certificado que...(ver más...)

La voz de su dueño… o mediante el dedo y el ojo

¿Qué criterios físicos permiten autentificar a una persona? Por lo general, nos basamos en criterios que son únicos (unicidad) en cada una de las personas y que evolucionan poco a lo largo del tiempo (inmutabilidad). Acerca de este tema, se da rienda suelta a la imaginación, y el pequeño mundo de... (ver más...)

referendos
 
REGISTRO NACIONAL
DE VOTANTES

Censo electoral:
29.093.851
Actualización
27/10/09 

Mujeres con poder pero sin cédula

A mediados del siglo pasado, no obstante ser en algunas ocasiones, el ‘poder detrás del trono’, las mujeres, y entre ellas las esposas de los altos funcionarios del Estado, se identificaban con la tarjeta de identidad expedida por la Administración de Correos.(ver más...)

¿Qué es el Censo Electoral?

75 años dejan huella

En 75 años, la cédula ha hecho tránsito del papel a la virtualidad, de la desconfianza a la seguridad, y del rechazo pasó a ser indispensable a la hora de ofrecer garantías políticas y civiles a los ciudadanos.

El primer modelo de documento de identificación en Colombia era rudimentario. Lo creó el general José María Obando después de aprobada la Constitución de
1853.(ver más...)

.
Calendario Electoral
2009
Yumbo - (Valle)
Alcalde

8 nov

Centenarios estrenan cédula

--San Juan del Cesar
(Guajira) - Alcalde

8 nov

-Libano - (Tolima)
Revocatoria
15 nov

Precisar el nombre de la persona viva más anciana que tenga cédula de ciudadanía es casi como buscar una aguja en un pajar, no obstante contar con el poderoso Archivo Nacional de Identificación, ANI.

Ante la dificultad para determinar quien “nació con el siglo” pasado, como dice la canción del cantante argentino Piero, las estadísticas sí muestran...(ver más...)

-Maicao (Guajira) - Alcalde 22 nov
-Quipile (Cund.) - Alcalde 29 nov
-Murillo (Tolíma) - Alcalde 6 dic
-Quipama (Boyacá) - Alcalde 13 dic

Curiosidades en torno a la cédula

El número único permanente y personal de identificación del ciudadano fue adoptado a partir de 1952. La adjudicación no era arbitraria, dependía del lugar de expedición y la el género del ciudadano. (ver más...)

-Hobo (Huila) - Alcalde 13 dic
-Amazonas - Gobernador 13 dic
-Algarrobo - (Magdalena)
Alcalde
20 dic
La dactiloscopia, fortaleza del sistema de autenticidad del ciudadano colombiano  
.

Por décadas, la dactiloscopia ha sido el fundamento científico del sistema de identificación en Colombia y hoy, 75 años después del nacimiento de la cédula de ciudadanía, la tecnología ha cambiado pero la toma de impresiones dactilares sigue siendo parte fundamental del proceso.

La dactiloscopia es un procedimiento técnico para estudiar los dibujos digitales con el fin de identificar a las personas.(ver más...)

Deberes y derechos de los nuevos ciudadanos

Cumplir 18 años representa para muchos adolescentes el momento anhelado de solicitar su cédula de ciudadanía. Desde hace 13 años, el Consejo Nacional Electoral celebra el último viernes de septiembre el Día del Nuevo Ciudadano, de acuerdo con lo... (ver más...)

.
Trámites
Registro Civil

Tarjeta de Identidad


Cédula de Ciudadanía


Contraseñas y certificaciones

Oficina de Orientación para Discapacitados (OPADI)

Unidad de Atención a Población Vulnerable (UDAPV)
Rastreando la historia de la cédula

POEMA: CEDULACIÓN

Quisiera pensar que te bautizo, Y dedo a dedo yo te voy ungiendo. Que nuestra diosa Patria así lo quiso Y sagrado ritual voy ejerciendo... (ver más...)

Como un servicio a los lectores de la revista Nuestra Huella, y con ocasión de los 75 años de nuestra cédula de ciudadanía, presentamos a continuación una selección bibliográfica del material relacionado con los documentos de identidad que reposa en la Biblioteca Gustavo Ardila Duarte de la Registraduría Nacional del Estado Civil. La relación fue elaborada por William Enrique Muñoz, coordinador de la Biblioteca. La biblioteca ofrece el servicio de consulta en sede y préstamo interbibliotecario con la Biblioteca Luis Ángel Arango.(ver más...)

 

Ética y Ciudadanía

Al decir del investigador José Bernardo Toro, un ciudadano es una persona capaz, en cooperación con otros, de crear o transformar el orden social que ella misma quiere vivir, cumplir y proteger, para la dignidad de todos. (ver más...)

 

 
.

 

La agenda    
 
 
Del documento de identidad a la identidad sin documento

Hace 75 años, el 8 de noviembre de 1934, se promulgó la Ley 7 en la cual se ordenó que a partir del 1 de febrero de 1935 sería obligatoria la presentación de la Cédula de Ciudadanía prevista en la Ley 31 de 1929 para “todos aquellos actos civiles y políticos en que la identificación personal sea necesaria”. 

Desde ese entonces, el Estado Colombiano comenzó el trabajo de reseñar a los ciudadanos mediante sus huellas dactilares, con el fin de lograr la individualización plena de su portador. En 1949 el Gobierno Nacional contrató una Misión Técnica Canadiense, para que estudiara las fallas de la cédula y propusiera las medidas para mejorarla, y fue así como en 1952, mediante el Decreto 2864, se dispuso la expedición de un nuevo documento: “la cédula blanca laminada”, que empezó a ser producida por la recién creada Registraduría Nacional del Estado Civil. 

La evolución en los distintos formatos de la cédula de ciudadanía ha tenido como motor, la búsqueda permanente de mejores estándares de seguridad que impidan la falsificación del documento o la suplantación de su titular.  

En el Archivo Nacional de Identificación, ANI, reposan actualmente 370 millones de huellas de colombianos que tramitaron su cédula blanca laminada, café plastificada o la amarilla con hologramas entre 1952 y 2009. Por su sistematización y por la cantidad de información que almacena, esta base de datos no tiene parangón en otros países de la región y convierte a Colombia en un país pionero en materia de identificación. 

A 75 años de haber comenzado el proceso de expedición de las primeras cédulas de ciudadanía en Colombia, la tendencia actual indica que la tecnología permitirá pasar a la “desmaterialización” del documento de identidad, como ya lo hemos probado este año en algunas elecciones atípicas, así como en las consultas populares del 27 de septiembre: a partir de los lectores de huella que captan la impresión dactilar y cotejan la imagen con la huella que reposa en los archivos de la Registraduría Nacional, es posible individualizar a una persona y confirmar su plena identidad, sin necesidad de que el ciudadano exhiba su documento de identificación. 

La identificación por medio de huellas digitales es hoy en día la forma más representativa de utilización de la biometría: Tiene usos tan variados como permitir el acceso a computadoras y redes, controlar horarios de ingreso, restringir el acceso físico a un área restringida, hacer seguimiento a migrantes en puntos fronterizos y para mejorar la seguridad en los cajeros automáticos, entre otros. 

Tradicionalmente se ha dicho que la identificación es la llave de acceso a los derechos y a toda la oferta de bienes y servicios del Estado. Los avances tecnológicos implementados en los últimos años en la Entidad, gracias a los cuales se digitalizaron todas las impresiones almacenadas en tarjetas decadactilares, permiten hoy afirmar que la Registraduría Nacional del Estado Civil, con su completa y moderna base de datos, le ofrece también a los colombianos la llave de acceso a los sistemas de identificación más seguros del mundo, con tecnología de punta y alta confiabilidad. 

 subir...

 

La prehistoria de la cédula:
En el principio: voto, luego existo

La historia de la cédula de ciudadanía en Colombia se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, precisamente en 1862 y durante la administración de Tomás Cipriano de Mosquera, cuando un decreto presidencial estableció la necesidad de proveer un certificado que hiciera las veces de título de elector, que se entregaría a quienes hicieran parte de la lista de Electores.  

Esa es la génesis del documento de identidad que hoy portan los colombianos, la cual relata la historiadora Olga Yanet Acuña Rodríguez, magíster en Historia de  la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia y profesora del Departamento de Historia Universidad del Valle, en el documento “Cédula de ciudadanía y documento electoral en Colombia”, que se encuentra disponible en nuestra página web.  

De acuerdo con la historiadora, el certificado electoral lo expedía la “comisión de calificación”, integrada por el Gobernador del Distrito y cuatro ciudadanos nombrados por él. Se trataba de un documento impreso y en él se certificaba el nombre, edad, estado civil, residencia del ciudadano y si éste sabía leer y escribir. 

En América Latina, y Colombia no fue la excepción, durante el Siglo XIX y en medio del proceso de construcción del Estado, fue más importante votar que ejercer derechos otros derechos ciudadanos y civiles.  

“Voto, luego existo” es la frase que resumiría el espíritu de la época y de los líderes políticos, quienes preocupados por el voto múltiple, insistieron en “la importancia de reglamentar un documento de identidad que le permitiera al ciudadano identificarse a la hora de votar, únicamente con el objetivo de evitar que una persona sufragara más de una vez con nombres supuestos, dice el informe de la historiadora Acuña.  

La cédula de ciudadanía gana espacio

Junto a las fotos de los seres más queridos, los ciudadanos acostumbran llevar en sus bolsillos, billeteras o carteras, la cédula de ciudadanía que se alista a celebrar sus 75 años de existencia.  

El 8 de noviembre de 1934 se reconoce como la fecha de ‘nacimiento’ del documento de identificación de los colombianos pero su concepción, se inició cinco años atrás y esa etapa ‘prehistórica’, está prácticamente inédita. 

Era un tiempo marcado por las diferencias y pugnas políticas entre liberales y conservadores, la depresión económica mundial, el analfabetismo y una incipiente cultura de masas donde ser elector era más importante que ser ciudadano, concepto que todavía hoy, en términos políticos, sigue en construcción. 

De hecho, a la cédula electoral, como se le conoció a principios del siglo XIX, se le dieron efectos civiles mediante una iniciativa impulsada por el entonces Representante  Gabriel Turbay, y aprobada en el Congreso por 45 votos a favor y 2 en contra.

Fue en realidad un gran triunfo si se tiene en cuenta que antes de presentar ese proyecto de ley, en 1928, durante la hegemonía conservadora y el gobierno de Miguel Abadía Méndez, la reforma electoral tuvo 70 sesiones y no se aprobó.  

A juzgar por ese y otros hechos referenciados por el profesor de la Universidad del Rosario, Fernando Mayorga García, en su texto “La primera cédula de ciudadanía en Colombia (1929-1952) o el fracaso de una institución”, sacar adelante la idea de Turbay entre los legisladores no fue fácil. 

No obstante las dificultades, la iniciativa se convirtió en la Ley 31 de 1929, fue  aprobada en tercer debate por 52 votos a favor, frente a 35 negativos de quienes consideraban que la confección material de la cédula era ‘imposible’.  

Esos fueron los primeros pasos de la cédula en un camino en el que a veces, el documento ha sido objeto de rechazo, duda, controversia, pérdida y hasta destrucción. Después de tener aprobada la ley que ordenaba su creación, durante el gobierno del liberal Carlos E. Restrepo, el ministro de Gobierno propuso aplazar hasta 1933 la entrada en vigencia de los artículos que se referían a la cédula de ciudadanía. 

Más pensando en la condición de los ciudadanos como electores que como sujetos de derechos civiles, durante su primer mandato, Alfonso López Pumarejo reglamentó la Ley 31 de 1929, creó el Departamento Nacional de Identificación vinculado a la Policía Nacional, estableció un censo electoral permanente y definió que la cédula sería un documento de 17 centímetros de largo con retrato e impresión digital del titular, el cual,  hoy tal vez, sí sería imposible guardar en el bolsillo, en la billetera o en la cartera junto a las fotografías de los seres más queridos.

Ciudadanía en construcción

Para los conservadores el establecimiento de la cédula electoral facilitaría la corrupción porque según ellos, sería más fácil la comercialización, el clientelismo y el tráfico de votos.

No obstante estas objeciones, el concepto de ciudadanía se fue abriendo paso y los las reformas electorales en el Congreso se centraron en aspectos como el voto calificado, el sufragio universal y la importancia de elegir y ser elegido.

Dice la historiadora Olga Yanet Acuña Rodríguez que en el siglo XIX, era ciudadano el individuo varón mayor de veintiún años o que estuviera casado, pero “si además sabía leer y escribir, tenía algún medio de subsistencia, ejercía alguna profesión u oficio “perfeccionaba las cualidades de ciudadano”.

Ante los debates que provocó el establecimiento del ‘voto calificado’ que imponía a los electores requisitos para elegir y ser elegido, se promovió el establecimiento de la cédula de ciudadanía como documento necesario para ejercer el derecho al sufragio.
 

 

Primera expedición masiva

Durante el gobierno de Alfonso López Pumarejo y hasta diciembre de 1938 se expidieron el 90 por ciento de las cédulas. El porcentaje se elevó a 93 por ciento en marzo de 1939. Llegaron a 96 por ciento en marzo de 1940 y al 100 por ciento el 31 de mayo de 1941, durante el mandato de Eduardo Santos, dice en su investigación el profesor Fernando Mayorga García. El 31 de marzo de 1942, el país contaba 2.083.600 cédulas.

 


 subir...
 

Mujeres con poder pero sin cédula

A mediados del siglo pasado, no obstante ser en algunas ocasiones, el ‘poder detrás del trono’, las mujeres, y entre ellas las esposas de los altos funcionarios del Estado, se identificaban con la tarjeta de identidad expedida por la Administración de Correos.  

En esas circunstancias, era obvio que no podían votar y muchísimo menos, elegir o ser elegidas. Tampoco se podían identificar porque la cédula de ciudadanía o cédula electoral era un documento que servía como medio de identificación para los hombres mayores de 21 años.  

El Decreto 502 de 1954 extendió la cedulación a todos los colombianos mayores de 21 años y el Acto Legislativo No. 3 de 1954 le otorgó a la mujer el derecho de elegir y ser elegida.  

Estos logros no fueron fáciles de conseguir. Cuentan los historiadores que Lucila Rubio de Laverde, dirigió un memorial al presidente Alfonso López con más de 500 firmas reclamando el derecho a votar y a tener cédula.  

Otras mujeres se distinguieron en esta lucha como Betsabé Espinoza, María Cano, Georgina Fletcher, Lucila Rubio de Laverde, Josefina Canal, Berta Hernández de Ospina, Esmeralda Arboleda, Josefina Valencia, las cuales hacían carteles, banderas, repartían volantes, asistían a las barras del congreso para respaldar propuestas, reformas y lograr reconocimiento como ciudadanas y el derecho al voto.  

Una de estas pioneras, Ofelia Uribe de Acosta, escribió en el libro Una voz insurgente: “Aspiro únicamente a que se abra para los dos sexos la posibilidad y la oportunidad de una dirección conjunta de los negocios públicos, ya que se ha comprobado que los varones solos no han sido capaces  de construir un arquetipo de gobierno democrático para defender y embellecer la vida”.

Con base en estos hechos políticos promovidos por las mujeres, López Pumarejo presentó un proyecto de modificación a la Constitución con el argumento de que “la calidad de ciudadano es condición previa, indispensable para elegir y ser elegido y para desempeñar empleos públicos que lleven anexos autoridad o jurisdicción. La mujer colombiana mayor de edad puede ser elegida, pero no puede votar sino cuando la ley orgánica haya reglamentado el sufragio femenino, con las restricciones que considere el legislador”.

 

‘Ventajas’ del documento femenino

La primera cédula para una mujer fue expedida en 1956 a doña Carola Correa de Rojas Pinilla quien pudo así votar en el Plebiscito de 1957. En ese momento, ya habían transcurrido casi 30 años desde que el Ministerio de Trabajo otorgó a la mujer la posibilidad de trabajar en entidades públicas y privadas, pero no tenían más derechos.

La expedición de la cédula a la mujer fue una fiesta nacional. Por precariedad de sistemas de registro y notariado, o en las partidas de bautismo, las mujeres notificaban verbalmente, sin muestras de documentos que así lo avalaran, la fecha de nacimiento que se les antojara, muchas se bajaron la edad, y hasta alteraron el día y mes para cambiar signo zodiacal.
 
“Las mujeres empezaron a visibilizarse, a ser reconocidas por su medio y a asumirse integralmente como sujetos históricos y políticos, como sujetos de derecho”.
  subir...
 
Centenarios estrenan cédula


Precisar el nombre de la persona viva más anciana que tenga cédula de ciudadanía es casi como buscar una aguja en un pajar, no obstante contar con el poderoso Archivo Nacional de Identificación, ANI.  

Ante la dificultad para determinar quien “nació con el siglo” pasado, como dice la canción del cantante argentino Piero, las estadísticas sí muestran cuántas personas tienen su cédula vigente y ostentan la honrosa condición de ser longevos y centenarios.  

Según las cifras arrojadas por el ANI, en el país hay 283.139 personas con cédulas vigentes, nacidas entre el 1 de enero de 1884 y el 31 de diciembre de 1900. De ese total, 135.809 son de sexo femenino y 147.330 son de sexo masculino.  

En el ANI figuran vigentes 26 personas nacidas el primero de enero de 1884 y 26.688 nacidas el 31 de diciembre de 1900. Las primeras, de estar vivas, tendrían 125 años y las segundas, 109 años. (Ver gráficos).  

Como no todos los ciudadanos no reportan la defunción, el ANI no puede establecer formalmente si la persona ya falleció, pero de todas maneras, la probabilidad de que alguna de ellas viva, biológicamente está descartada y por eso, es grato encontrar ciudadanos centenarios y longevos.   

Uno de ellos es Julio Ernesto Fonnegra Restrepo, un patriarca del corregimiento La Cruzada, del municipio de Remedios, en el nordeste antioqueño. Cumplió 100 años de vida el pasado 5 de septiembre y ese mismo día recibió su cédula de ciudadanía amarilla con hologramas o de última generación de manos de su propio hijo, Oscar Fonnegra, actual coordinador del Área Administrativa de la Delegación de Antioquia de la Registraduría Nacional del Estado Civil.  

Estrenar cédula a los 100 años fue motivo de celebración, agasajo por parte de familiares, amigos y funcionarios del corregimiento, distante seis horas de Medellín.  

Otro ciudadano centenario que estrenará cédula es Luis Eduardo Monsalve Bedoya, oriundo de La Ceja, en el oriente antioqueño. Él es un agricultor que celebró su centenario el pasado 16 de octubre en Falan, Tolima y pronto dejará de usar su cédula expedida el 3 de octubre de 1956 por la amarilla con hologramas renovada el 21 de abril de 2009.  

Elena Zabala Rosario, nacida en Chinú, Córdoba el 17 de octubre de 1902, renovó su documento de identidad y recibió la amarilla con hologramas de manos de la Registradora Nacional de Sincelejo, Gloria Tulena, en julio pasado.  

“Esta es más bonita”, manifestó mientras tocaba el plástico, orgullosa por tener 107 años “bien llevados” y sorprendida porque según ella, “ahora también soy nueva como mi cédula”.   

Madre de seis hijos, con edades entre los 61 y 73 años, Elena es ejemplo para los 40 mil jóvenes y adultos de Sincelejo, que a diferencia de esta lúcida y centenaria ciudadana, no han reclamado el documento amarillo con hologramas,  y siguen viviendo en el pasado.

 
Longevos… No son tantos
Aunque en el ANI aparezcan 283.139 personas con cédulas vigentes, nacidas entre el 1 de enero de 1884 y el 31 de diciembre de 1990, no se puede afirmar que todas esas personas están vivas hoy y tienen más de 100 años… 283.000 personas equivale a la población actual de Armenia, y evidentemente es un número muy elevado para hablar de colombianos centenarios.

La dificultad radica en que los ciudadanos y las entidades no informan las defunciones al Archivo Nacional de Identificación, ANI, y por ello, actualmente la entidad adelanta un proceso de depuración. Existen más de 1.700.000 registros civiles de defunción que presentan inconsistencias o anomalías que impiden su efectivo procesamiento en las bases de datos del Archivo Nacional de Identificación (ANI) y del Censo Electoral.

Entre las principales anomalías están: riesgo de homonimia, nombres y apellidos del inscrito que no coinciden con el sistema de identificación; falta de documento de identificación, enmendaduras, entre otros. Por ello, es posible que aparezcan con cédula vigente y más de 100 años, ciudadanos que probablemente fallecieron hace años o incluso décadas.

La labor de actualización del ANI que adelanta la entidad permitirá dar de baja los registros civiles de defunción que aún no se han podido afectar. Para ello, el Gobierno Nacional asignó este año $11.000 millones y aprobó otros $24.000 millones para 2010. Adicionalmente, en la Ley de Presupuesto aprobada recientemente, dieron facultades especiales para que el Registrador Nacional pueda dar de baja los registros civiles de defunción que presentan inconsistencias.
 
 
 subir...
 

La dactiloscopia, fortaleza del sistema de autenticidad del ciudadano colombiano

Por décadas, la dactiloscopia ha sido el fundamento científico del sistema de identificación en Colombia y hoy, 75 años después del nacimiento de la cédula de ciudadanía, la tecnología ha cambiado pero la toma de impresiones dactilares sigue siendo parte fundamental del proceso.  

La dactiloscopia es un procedimiento técnico para estudiar los dactilogramas con el fin de identificar a las personas.   

Esta técnica se empezó a utilizar en el país desde comienzos del siglo XX mientras que en Inglaterra y Argentina, se comenzó a aplicar desde finales del siglo XIX.  

Inicialmente, despertó el interés de los médicos legistas quienes buscaban un método para reconocer a las víctimas. Por su parte, las autoridades necesitaban establecer los responsables de hechos delictivos y el sistema entonces, se universalizó como medida de seguridad en el proceso de identificación.  

Para establecer la identidad de una persona se requiere hacer una reseña previa de las impresiones dactilares. Los dactiloscopistas son las personas preparadas para estudiar, analizar y comparar reseñas o señales particulares del individuo para caracterizarlo y lograr así, la autenticidad de la identidad del ciudadano.  

Inicialmente, la Policía Nacional fue la institución responsable de instruir y capacitar a los dactiloscopistas encargados del proceso de cedulación.

Sistemas utilizados

Juan Vucetich, de origen austriaco, residente en Argentina, siguió las bases del sistema inglés establecido por Galtón y Henry, que utilizaba el registro de figuras formadas en las yemas de los dedos, mediante una red capilar o conjunto de líneas arqueadas ubicadas en forma ascendente y descendente.  

Vucetich diseñó un sistema de clasificación para Argentina, el cual serviría de base para otros países de América Latina. Por su parte, Federico Olóriz, médico español complementó el sistema Vucetich, siguiendo el modelo inglés, estableció un tipo de nomenclatura para la fórmula y subfórmula de los dactilogramas. Con estos ajustes, el sistema Vucetich fue aplicado en España, principalmente en los cuerpos de policía y para determinar castigos.  

Con la Ley 31 de 1929,  que estableció la cédula de ciudadanía en Colombia, se promovió la adopción de un sistema dactiloscópico similar al registro de policía Vucetich – Oloriz con el fin de evitar el fraude a partir del reconocimiento de los dactilogramas.  

Con base en la dactiloscopia, la llamada ‘cédula antigua’ comenzó a expedirse a finales de 1934 y mediante el Decreto 2098 se suspendió en octubre de 1951 con el objetivo de buscar la autenticidad del ciudadano.  

Después de que la Misión Técnica Canadiense analizó el Sistema Electoral colombiano en 1949, mediante el Decreto 2864, en 1952 se adoptó la cédula blanca laminada que en términos sencillos, era una foto del ángulo inferior izquierdo de la tarjeta decadactilar.  

El punto central de la digitalización se mantuvo pero con el uso de moderna tecnología  cuando comenzó a utilizarse la cédula de segunda generación o café plastificada a partir del 14 de noviembre de 1993.  

Con base en la tecnología Afis (Automated Fingerprint Identification System), que permite la verificación automática de la identidad de las personas mediante la comparación de las huellas dactilares de los ciudadanos, se inició en el 2000 la producción de la cédula amarilla con hologramas.  

Está claro entonces, que no obstante la tecnología de punta utilizada en su momento, las impresiones dactilares de todos los colombianos, recogidas durante décadas, han sido, son y seguirán siendo la base del sistema de identificación que en el futuro podrá ser biométrico, es decir, a partir de la impresión dactilar, el iris, el ADN, o cualquier otro rasgo biológico irrepetible de cada ser humano.

Conocimiento y criterio, patrimonio intangible

Disciplina, experiencia, conocimiento y criterio son algunas de las cualidades que le han permitido a Blanca Cecilia Piñeros Gutiérrez cumplir con su labor de técnico administrativo, homologada como dactilocopista, durante los últimos años.  

Ha dedicado su vida a este oficio, que no obstante la llegada de modernas tecnologías, según ella, no se acabará porque se necesita una persona que diga la última palabra. “Hay que analizar lo que arroja la máquina o lo que está en el papel, hay que dar un concepto”, dice tras recordar que cuando llegó a la Oficina de Dactiloscopia, laboraban allí unas 50 personas.  

Sus herramientas han sido desde entonces, la tarjeta decadactilar y la lupa pero pronto las dejará de lado por la llegada del equipo nuevo, en el que se ingresa la tarjeta y la máquina hace la búsqueda correspondiente.   

Mientras llega ese momento, la dactilocopista realiza minuciosas búsquedas técnicas que demandan mucha investigación. “Búsquedas técnicas”, denominan los funcionarios de la Registraduría Nacional del Estado Civil el trabajo que realizan cuando a un ciudadano se le olvida el número de su cédula, intenta cedularse nuevamente, solicitan la adjudicación de un número o medicina legal envía huellas a la Entidad para que aquí se encuentre a su correspondiente dueño.

La experiencia y habilidad de Blanca Cecilia Piñeros Gutiérrez se observa fácilmente cuando con sólo decir el número de la cédula y como por arte de magia, ella logra saber si el portador es un hombre, una mujer o dónde fue expedido el documento. Posteriormente, elige uno de  los archivos existentes, ubica la base de datos en donde se encuentra la tarjeta decadactilar, analiza las impresiones y con su criterio asume la responsabilidad de evitar una suplantación o identificar plenamente a un ciudadano requerido por la justicia.  

Gracias al trabajo de Blanca y sus compañeros de la Oficina de Dactiloscopia, se logra respetar el derecho humano fundamental de las personas a tener una identidad única.

 subir...
 

Rastreando las huellas de la cédula 

Como un servicio a los lectores de la revista Nuestra Huella, y con ocasión de los 75 años de nuestra cédula de ciudadanía, presentamos a continuación una selección bibliográfica del material relacionado con los documentos de identidad que reposa en la Biblioteca Gustavo Ardila Duarte de la Registraduría Nacional del Estado Civil. La relación fue elaborada por William Enrique Muñoz, coordinador de la Biblioteca. La biblioteca ofrece el servicio de consulta en sede y préstamo interbibliotecario con la Biblioteca Luis Angel Arango. 

Misión Técnica Canadiense.  / Bogotá: Imprenta Nacional, 1949. 

Proyecto integral para la modernización del sistema electoral colombiano / Barajas Ortiz, Jaime / Bogotá: Registraduría Nacional del Estado Civil, 2004. 

Historia electoral colombiana /Registraduría Nacional del Estado Civil  / Bogotá: Registraduría Nacional del Estado Civil, 1988. 

La cédula y el sufragio / Montoya, Hernán  / Bogotá: Imp. Nacional, 1938.   

3'000.000 de colombianos cedulados: 1 plebiscito y 2 elecciones  /  Bogotá: Imprenta Nacional de Colombia, 1958.  

Ley 89 de 1948: Decretos 1493 y 1511 de 1949  y circulares del Registrador Nacional del Estado Civil / Bogotá: Imprenta Nacional, 1949.  

Manual para candidatos, testigos electorales y jurados de votación / Mejía Mejía, Guillermo / Medellin: Servigráficas, 2007 

Régimen electoral colombiano: compilación de normas vigentes / Bogotá: Legis, 1997. 

Código electoral comentado y concordado / Colombia, Registraduría Nacional del Estado Civil / Bogotá: Biblioteca Jurídica Dike, 2008.  

El sufragio y la identificación ciudadana en Colombia: 1959 a 1961 /           Rojas Scarpetta, Francisco             Bogotá: Registraduría Nacional del Estado Civil, 1959. 

Tratado de derecho electoral: el nuevo orden político y electoral en Colombia / Reyes González, Guillermo Francisco / Bogotá: Konrad Adenauer, 2004.   

Compilación sobre Notariado, Registro y Estado Civil / Trujillo Gómez, Rafael Bogotá: Minerva, 1953. 

Registro del estado civil de las personas / Colombia. Ministerio de Gobierno / Bogotá: Impreta Nacional, 1940.   

Nombre y estado civil / Angarita Gómez, Jorge  / Bogotá: Dintel, 1983    

Del Estado Civil de las Personas, compilación concordada y actualizada / Instituto Colombiano de Bienestar Familiar          / Bogotá : ICBF, 1973 

Estado Civil de las Personas  / Arango Morales, Héctor A.  / Medellín: Señal Editora, 2007.   

Estado civil y nombre de la persona natural / Angarita Gómez, Jorge  / Medellín: Librería Jurídica Sánchez R., 1995. 

Manual de Instrucciones para el Registro del Estado Civil: Compilación de las normas vigentes  / Registraduría Nacional del Estado Civil  / Bogotá: Registraduría Nacional del Estado Civil, 1987. 

Inquietudes sobre el Registro Civil 191 respuestas / Lozano González, Luis Alfonso / Tuluá : Lito Anbesa, s.f. 

Manual del Registro Civil de las Personas / Luna García Antonio M.  / Madrid: Gráficas Óscar,  1950.   

Elementos de seguridad documental / Velásquez Posada, Luis Gonzalo.  / Medellín: Señal Editora,  2005. 

Identificación Dactiloscopia / Registraduría Nacional del Estado Civil / Colombia: Registraduría Nacional del Estado Civil, 1988. 

Instrucciones para obtener una buena reseña dactiloscópica /            Leaño Pulido, Eustorgio María. / Bogotá: Registraduría Nacional, 1981. 

Curso de dactiloscopia: clasificación y archivo sistema Henry / Leaño Pulido, Eustorgio María.  / Bogotá: Registraduría Nacional del Estado Civil.  División de Identificación, 1982. 

Clasificación y archivo sistema Henry / Goodfellow, Norman / Bogotá: Imprenta Nacional, 1951. 

Falsedad documental y laboratorio forense  / Velásquez Posada, Luis Gonzalo.  / Medellín: Señal Editora  2004. 

Guía Básica del Registrador Del Estado Civil / Lima Registro Nacional de  Identificación  y Estado Civil  / Lima: Registro Nacional de Identificación y Estado Civil, 2006. 

Plan Nacional de Restitución de la Identidad: documentando a las  Personas indocumentadas 2005-2009" / Perú. Registro Nacional de Identificación y Estado Civil / Lima: El Registro, 2005  

Identificación I / Amparo Garcés Escobar / Bogotá: Registraduría Nacional del Estado Civil, 1995 

Lecciones de Dactiloscopia, Clasificación y archivo sistema  “Henry” / Registraduría Nacional del Estado Civil / Bogotá: Registraduría Nacional, 1972 

Cartilla de Registro Civil: Nacimiento, matrimonio, defunción / Registraduría Nacional / Bogota: Registraduría Nacional del Estado Civil, 2008 

200 preguntas frecuentes sobre Registro del Estado Civil / Registraduría Nacional / Bogotá: Registraduría Nacional del Estado Civil, 2008. 

Trámite de renuncia, recuperación y adquisición de la nacionalidad colombiana / Ministerio de Relaciones Exteriores / Bogota: Min. Relaciones Exteriores, 2009

 subir...

 

 

Nuestra cédula: en busca de la verdadera identidad 

A partir de la aprobación de la Ley 31 de 1929 que se comenzó a aplicar en 1935 en lo relativo a la exigibilidad de la cédula, se inició otra etapa en la vida política y electoral del país.  

La cédula de ciudadanía era requisito para sufragar, explica la historiadora Olga Yanet Acuña Rodríguez, de la Universidad del Valle. 

Sin embargo, para ejercer el derecho al voto, obtener la categoría de ciudadano y la nacionalidad, lo más importante era establecer la plena identidad del individuo y por eso el documento de identidad debía contener el nombre, las huellas, la foto y algunas señales particulares con el fin de evitar los fraudes o las suplantaciones.    

Para poner en marcha este sistema de identificación con todas las garantías posibles para la época, se expidieron diversas normas y se dispuso que el Jurado Electoral entregara a todos los ciudadanos inscritos en el registro permanente de electores, una cédula de ciudadanía que haría también las veces de título de elector, suscrita por el presidente y secretario del jurado.  

En dicha cédula se expresarían “la filiación del individuo y una copia fotográfica, pisada por el sello de la oficina que la expide; la firma del interesado, cuando sepa hacerlo; el número que al elector corresponde en el registro, y el nombre y domicilio del mismo, y la clase de elecciones en las que puede tomar parte, así como la fecha de expedición de la cédula”. 

Así era la primera cédula

Con respecto a las descripciones y características físicas de la primera cédula de ciudadanía y lo que en ella se debería especificar, en el Decreto 944 de 1934, artículo No. 1, se estableció: “la cédula de ciudadanía a que se refiere la Ley 31 de 1929, será de tamaño de diez y siete centímetros por lado, de papel fino, y estará provista de todas las seguridades que imposibiliten la falsificación. Contendrá el escudo de la República; el nombre del departamento y del municipio a que pertenezca el Jurado Electoral que la expide; la fecha de su expedición; el nombre de la persona a quien se expide; su domicilio; su filiación, con expresión de edad, color, estatura, clase y color de cabellos; modalidades de la frente, boca, labios, ojos, nariz; señales particulares que tenga en la cabeza, cara, orejas y manos; defectos físicos visibles, y elecciones en las que pueda tomar parte; además, llevará al respaldo la impresión digital del dedo pulgar de la mano derecha de la persona a cuyo favor se expida”.  

Al respecto, el Decreto 944, en el artículo 14 establecía: “en el momento de la expedición de la cédula se formará un prontuario en que se expresen los datos biográficos y morfológicos de cada individuo a quien se expida una cédula, de acuerdo con el modelo que suministrará el Departamento Nacional de Identificación.  Al prontuario se acompañará también la individual dactiloscopia de los diez dedos del elector. Tanto el prontuario como la individual dactiloscopia se remitirán mensualmente, junto con el talonario de la cédula de la serie B, al Departamento Nacional de Identificación”.  

Posteriormente, según el Decreto 948, esta Oficina distribuiría a los municipios, los talonarios de expedición de la cédula de ciudadanía, las hojillas dactiloscópicas, con espacios para las impresiones rodadas y simultáneas, datos biográficos y señales particulares del ciudadano; de acuerdo con el modelo oficial adoptado para la expedición de la cédula. 

El Decreto 1179 de 1935 señalaba que “la Oficina Nacional de Identificación Electoral distribuirá directamente a los municipios del país los talonarios para la expedición de la cédula, a medida que se vayan necesitando”.

 

Principio y fin de la blanca laminada

En 1949, el Gobierno Nacional contrató una Misión Técnica para analizar el sistema electoral colombiano y revisar las cédulas de ciudadanía. Mediante el Decreto 2628 del 28 de marzo de 1951 se acogieron las sugerencias de la misión técnica canadiense encargada de llevar a cabo la organización y establecimiento de un sistema de registro e identificación y se fijó la fecha para iniciar la nueva cedulación que se haría por medio de impresiones dactilares y de fotografías necesarias para la formación de la Oficina de Identificación.

La nueva cédula era una reproducción fotográfica del ángulo inferior izquierdo anverso de la tarjeta decadactilar y del retrato ciudadano.

La expedición de la cédula estaba centralizada en la recién creada Registraduría Nacional del Estado Civil y llevaba la firma del Registrador.

En consecuencia, el cambio más importante es que la actividad de cedulación ya no estaría en manos de alcaldes y jurados de votación, lo que permitiría evitar la parcialidad en la expedición del documento.

Para su elaboración, se adoptó el sistema Henry Canadiense de clasificación dactiloscópica y la máquina fotográfica de identificación Monroe-Dou para la fotografía simultánea del ciudadano y la cédula de ciudadanía laminada. Se creó el archivo dactiloscópico único centralizado en Bogotá, un archivo alfabético, numérico, fotográfico y microfilmado.

La cédula blanca laminada tenía una dimensión de 5 centímetros por 9. Además del número tenía que contener los apellidos y los nombres del ciudadano, lugar y fecha de nacimiento, estatura, color, señales particulares y la firma del cedulado, igualmente la firma del Registrador Nacional del Estado Civil y la fecha de expedición, que se garantizaba como “totalmente gratuita”.
 

 
Actos para los se empezó a exigir la blanca laminada
- Tomar posesión de cualquier empleo remunerado
- Otorgamiento, aceptación y cancelación de instrumentos públicos y registros privados.
- Celebrar contratos públicos
- Presentar demandas
- Obtener pasaportes de cualquier género
- Matrículas en universidades y colegios
- Comprobar identidad en el recibo de correspondencia

 
 

Censo sin garantías

El censo electoral se concibió inicialmente como el listado de electores y potenciales votantes de los dos partidos existentes. Para los partidos, a mediados del siglo XIX, la identificación de la persona no era lo más importante pero ambas colectividades, coincidían en que necesitaban ‘purificar el sufragio’ y tener un documento oficial válido para que el ciudadano ejerciera el derecho al voto, ‘preferiblemente’ por el partido que estuviera en ese momento en el poder.

En ese contexto, con la Ley 31 de 1929, se estableció la posibilidad de tener en forma permanente, y no sólo para los períodos de elecciones (valga decir, fueron frecuentes en esa centuria), el listado de las personas que habían recibido la cédula.

La historiadora Olga Yanet Acuña dice que el censo de por sí no garantizaba que el individuo pudiera participar en un comicio porque las listas con frecuencia se encontraban con enmendaduras, tachones y datos falsos.

“En muchas ocasiones los requisitos de edad, alfabetización propiedad de bienes raíz e ingresos no se cumplían, por tanto, se necesitaba implementar un documento con el cual se pudieran controlar las irregularidades en cuanto a la identificación y al cumplimiento de los requisitos establecidos”, señala la investigadora en su estudio “Cédula de ciudadanía y documento electoral en Colombia”.

 


 subir...
 
Columna de opinión:

Cédula: Cambio de fondo, no sólo de formato

Jaime Hernando Suárez Bayona
Director Nacional de Identificación  

El proceso de renovación de documentos que hemos hecho en la Registraduría Nacional del Estado Civil para unos 30 millones de colombianos, más que un cambio de formato o de plástico, es un cambio de sistema de identificación.  

A partir del 2000, podemos decir que iniciamos un cambio de sistema de identificación en Colombia que tenía tres fases: la primera, implementar el AFIS (Sistema Automático de Identificación Dactilar) y sistematizar la Entidad, es decir, reemplazar las máquinas de escribir por equipos de cómputo. La segunda fase era la renovación masiva de documentos, etapa que se ha conocido como PMT II y la tercera fase o PME, que ya es el plan de modernización electoral.  

Como puede observarse y casi sin darnos cuenta, emprendimos un proceso de cambio que no era sólo de formato, sino de fondo para el Estado, la Registraduría Nacional del Estado Civil y los ciudadanos que empezaron a recibir la cédula amarilla. No viví la implementación del PMT I pero conozco que fue muy compleja y la del PMT II no ha sido fácil.  

La fábrica, por ejemplo, debía comenzar a producir cédulas en el primer semestre de 2007 y se suponía que a medida que los ciudadanos se iban enrolando, se irían produciendo las cédulas. Sin embargo, hubo una serie de problemas técnicos por parte del contratista Sagem y exigencias por parte de la Registraduría. No fue fácil que se iniciara la producción, pese a que se estaban  recibiendo los datos de la ciudadanía.  

Al atraso estructural que recibimos del PMT I en el año 2006 con unas 600.000 solicitudes por los pocos dactilocopistas con que se contaba, se sumó el proceso de renovación masiva. La fábrica empezó a producir documentos a mediados de marzo de 2008 con un promedio bajo, hasta alcanzar las 60.000 cédulas diarias, e incluso, hubo días con más de 90.000 cédulas producidas.  

Encontramos muchos errores en el proceso, los cuales muchas veces llegaron al documento físico como, por ejemplo, que el lugar de expedición era Yugoslavia, o la cárcel Modelo, o señores con 150 años de edad por errores en la fecha de nacimiento, entre otros problemas que se presentaron en un proceso de estas dimensiones. 

A la fase de verificación y corrección manual de datos han llegado unos 380.000 documentos aproximadamente, pero de esa cantidad, la mayoría se detectó en Oficinas Centrales. El problema hubiera sido más grave si el error sale a circulación. 

Toda esta problemática que los Delegados, Registradores y ciudadanos no conocen, ha sido nuestra realidad del PMT II. Ha sido muy dura la implementación para los que la hemos vivido pero creemos en el proyecto, es un buen producto y vamos a empezar a disfrutar de sus beneficios.  

Qué viene  

Después de superar esta fase de implementación, todos estos problemas, y una vez producidas todas las cédulas, nos debemos esforzar para que los principales productos que nos quedaron lleguen a las Delegaciones y Registradurías.  

Instalaremos en las Registradurías Especiales de las ciudades capitales y en los Centros de Acopio los principales sistemas de consultas para suministrar información a todos los Registradores y ciudadanos en cada departamento. Empezaremos por el Sistema de Seguimiento y Control (SSC) que reemplaza el ANI en cuanto a la información del estado de un trámite.  

Viene otro segundo sistema que es la Gestión Electrónica de Documentos, o GED de identificación, en donde se encuentran digitalizadas todas las tarjetas decadactilares. También hay otra GED donde están digitalizados todos los Registros Civiles. En cuanto al sistema de identificación, ya se cuenta con la GED no sólo en Oficinas Centrales sino en el Centro de Información Ciudadana-CAIC, en la Registraduría Distrital y en la Delegación del Valle.  

Por último, viene tal vez el sistema más importante, novedoso y que efectivamente fue el que introdujo a la Registraduría Nacional en el Siglo XXI: el Web Service, a través del cual podemos realizar consultas 1 a 1 ó 1 contra N, es decir, tenemos la opción de lanzar impresiones dactilares de una persona al sistema AFIS y éste nos trae toda la información del ciudadano. Esta herramienta es fundamental para efectos de la plena identidad de los ciudadanos que nos exigen los despachos judiciales, para identificar un NN o para saber si ese ciudadano ya tiene cédula y de quién se trata, entre otros usos.   

Al igual que en el ANI,  a través del web service también se puede consultar información alfanumérica pero el valor agregado es que permite hacer un proceso de verificación en línea contra el archivo central de la Registraduría Nacional.  

Estas herramientas se están utilizando en el proceso electoral para el voto electrónico y se está desarrollando todo el portafolio de negocios de la Registraduría Nacional, orientado a la comercialización de servicios. 

Lo principal era tener toda la información dactilar de todos los ciudadanos colombianos en un solo sistema que es el AFIS. El aprovechamiento del potencial de estas herramientas depende de la creatividad y la imaginación de los colombianos y los funcionarios de la Registraduría Nacional.

 subir...

 

La seguridad y la estética van de la mano

Cuando un ciudadano recibe la cédula amarilla con hologramas, advierte un cambio notorio con sus antecesoras hasta el punto de que en algunos casos se escuchan expresiones como: “esta cédula está más bonita”… Pero además de bella también es más segura.  

Las medidas de seguridad implican los hologramas, las tintas, las orlas, los microtextos, los códigos de barras bidimensionales y una serie de términos técnicos que para el ciudadano son poco comunes pero para la Registraduría son fundamentales a la hora de certificar la autenticidad de la identidad del ciudadano.  

Con el paso del tiempo, las características de seguridad del documento de identificación también han variado, pero durante estos años de existencia, los tres formatos básicos: la blanca laminada, la café plastificada y la amarilla con hologramas han tenido periodos de coexistencia que llegarán a su fin el próximo primero de enero de 2010.  

Diez diseños diferentes, que sólo tenían en cuenta la distribución de la información y las características de impresión,  tuvieron los formatos de la cédula tradicional laminada que utilizó la Registraduría desde 1952 hasta octubre de 1993, cuando se implementó el nuevo sistema de producción de los documentos.  

El documento actual reúne unas características fruto de las exigencias políticas, sociales y económicas del país. Las características de su composición en materia de insumos fueron ajustadas para lograr un mínimo grado de vulnerabilidad.  

La cédula amarilla con hologramas está hecha con un material polivinilo con tintas birreactivas micro textos, orlas, fluorescencia, alta resolución de imagen (640dpi), facilitando el cotejo dactiloscópico manual, recubrimiento con plásticos de alta resistencia, tiene hologramas que garantizan la imposibilidad de una falsificación y cumple con los estándares mundiales para este tipo de documento.  

Estos elementos, visibles y no visibles, se utilizan para hacer el documento invulnerable a la falsificación, adulteración, duplicación y simulación para garantizar la tranquilidad del portador y las entidades que deben comprobar su identidad.



 subir...
 

Por fin, el registro civil y la tarjeta de identidad se integran a la cédula

Una de las principales bondades del proceso de renovación y cambio de sistema que ha implicado para la Registraduría Nacional del Estado Civil, la renovación de las cédulas de los colombianos es la integración entre el registro civil, la tarjeta de identidad y la cédula de ciudadanía.  

La ventaja es que ya los dos sistemas se comunican y en uno de ellos se puede obtener la información del otro. En este momento, el sistema está integrado. Esto significa que para sacar una cédula hay que tener información de registro civil y la información tiene que ser coherente o igual a la que está en la cédula.  

Esto era imposible de vislumbrar a mediados del siglo pasado cuando se creó la fotocéfula que dio origen a la cédula blanca laminada con el sistema Henry Canadiense, que utilizaba las impresiones dactilares (huellas), que eran la ‘tecnología de punta’ de la época en los procesos de identificación.  

En la década del 90, como consecuencia de los avances tecnológicos y debates para definir cuál era el mejor sistema, la Registraduría Nacional del Estado Civil comenzó a implementar el Sistema Automático de Identificación Dactilar, AFIS, que mediante fórmulas matemáticas aplicadas a las impresiones dactilares, creó unos algoritmos únicos e irrepetibles para cada ciudadano.  

Estos dos sistemas diferentes pero que parten de la misma base, se encontraron a finales del siglo XX. El Gobierno Nacional asignó los primeros recursos mediante documento Conpes y la Registraduría comenzó a ejecutar el Programa de Modernización Tecnológica, PMT I, que básicamente consistió en empezar a utilizar el sistema Afis.  

Pese al demora del Gobierno para comprender la necesidad de iniciar y sobre todo, continuar el proceso, se asignaron $366.000 millones y en diciembre 2005 se firmaron dos contratos: el 057 con el consorcio Sagem para implementar el sistema PMT II, y el 075 suscrito con la Universidad Industrial de Santander, para hacer la interventoría.  

Con la experiencia del PMT I, se organizaron mesas de trabajo para ejecutar el PMT II y fue difícil poner a andar el proceso de conversión en la parte de identificación porque el contrato decía que se tenía que hacer dentro de la Registraduría por el riesgo de sacar las tarjetas decadactilares pero la Entidad no tenía espacio ni siquiera para los funcionarios de Sagem y la interventoría.  

Por lo anterior, se suscribiò un otrosí al contrato para hacer el trabajo en una bodega externa bajo condiciones técnicas fijadas por la Registraduría. Esto implicó una logística de grandes proporciones, para mover cajas y archivadores en carros blindados, escoltados y monitoreados con sistemas GPS para proteger las decadactilares de todos los ciudadanos colombianos. Ese fue el primer gran tropiezo y el primer gran éxito de la Registraduria: lograr la conversión a medio digital de  30.534.000 tarjetas decadactilares.  

A partir de este trabajo se logró implementar el sistema de Gestión Electrónica de Documentos, GED, que les permite delegados y registradores dejar de manipular tarjetas decadactilares en físico, llenas de polvo con riesgos para la salud,  y pasar a digitar una cédula, traer la imagen de la decadactilar requerida y usar la lupa incorporada en el equipo.  

Este fue el primer gran sistema que quedó en materia de identificación.


 

La producción del contrato con Sagem

Desde noviembre de 2006, se inició el proceso de enrolamiento, es decir de captura de la información de los ciudadanos por medio de 318 estaciones booking, desplegadas en los 160 municipios zonificados, que concentran el 70% de los ciudadanos colombianos, con el fin de renovar las cédulas de ciudadanía y las tarjetas de identidad a partir del registro civil de los menores entre 14 y 17 años.

En la ejecución del PMT II se han producido un poco más de 19 millones de cédulas de ciudadanía. Esa cantidad, sumada a las cerca de 10 millones de cédulas que se produjeron durante el PMT I, dan como resultado una producción de 29 millones de cédulas de ciudadanía expedidas en formato amarillo. Adicionalmente, se han producido unas 483.000 tarjetas de identidad.


 subir...
 
Columna de opinión:

La voz de su dueño… o mediante el dedo y el ojo  

Bernard Didier(*)
Director General Adjunto de SAGEM SÉCURITÉ (Grupo SAFRAN) y Director Técnico y de la Estrategia

¿Qué criterios físicos permiten autentificar a una persona? Por lo general, nos basamos en criterios que son únicos (unicidad) en cada una de las personas y que evolucionan poco a lo largo del tiempo (inmutabilidad). Acerca de este tema, se da rienda suelta a la imaginación, y el pequeño mundo de la biometría se estremece frecuentemente, sensible a los efectos de la moda o a la novedad, que suele primar con demasiada frecuencia con respecto a la calidad. Por lo general, solemos clasificar los criterios físicos escogidos en dos grandes categorías: los enfoques por aprendizaje y los enfoques anatómicos.

- Las técnicas por aprendizaje autentifican a las personas con base en su capacidad a la hora de reproducir, de forma estable, determinados movimientos musculares. A dicha clase pertenecen por ejemplo: el reconocimiento dinámico de las firmas, el reconocimiento vocal, la autentificación mediante las pulsaciones de un teclado. Estas técnicas, tal y como lo indica su definición, registran una debilidad con el paso del tiempo.

- Las técnicas anatómicas se basan en el procesamiento de criterios físicos que se consideran inmutables y únicos para cada individuo. Los representantes más significativos de esta clase son los siguientes: la huella digital, el ADN, el iris, la forma de la oreja o incluso los vasos sanguíneos de la parte superior de la mano. Del mismo modo, se incluye en esta clase el reconocimiento del rostro. Estos criterios sufren muy pocas variaciones a lo largo del tiempo, principalmente, los primeros indicados. Las variaciones constatadas se deben muy a menudo a las dificultades relativas a la lectura de dicha información.

Desde un punto de vista práctico, hoy en día, los sistemas de tratamiento informático de huellas digitales son los que más se utilizan en muchas aplicaciones. La biometría por huella digital representa más del 50% de las técnicas biométricas utilizadas en el mundo.

¿A qué se debe dicha primacía de la huella digital en el universo de la biometría? Esto probablemente se deba a tres motivos:
- La huella digital la utilizan a diario los servicios de policía de todo el mundo desde hace más de un siglo. Su prestigio ya ha sido adquirido y se ha probado su eficacia.
- Desde 1965, ha gozado de múltiples financiaciones acordadas por los gobiernos con vistas a automatizar su tratamiento.
- Desde un punto de vista conceptual y técnico, es fácil de integrar en los actos de la vida diaria. Hoy en día, los laboratorios industriales cuentan con prototipos muy avanzados, del tamaño de un botón de ascensor, capaces de reconocer las huellas digitales de una decena de personas.


Cómo funciona:

Para simplificar la explicación, tomemos el ejemplo de la huella digital. El mecanismo biométrico consta de una parte encargada de leer la imagen de la huella digital de la persona y de otra parte capaz de comparar dicho dedo con un dedo grabado previamente en memoria.

La lectura del dedo se lleva a cabo apoyándose en distintos soportes físicos como por ejemplo, los soportes ópticos (en cuyo caso el lector se presenta como una fotocopiadora del dedo) o incluso electrónicos (en cuyo caso, el lector aparece como una capa de metal dorado compuesta por cientos de miles de de interruptores invisibles para el ojo humano). Dichos lectores permiten constituir una imagen “digital” de las líneas de huellas, explotable mediante un microordenador.

El “comparador” es un microordenador extremadamente pequeño, del tamaño de un llavero. Este microordenador recibe la imagen de la huella y detecta automáticamente las bifurcaciones o las terminaciones de líneas de huellas, así como las orientaciones de las líneas en dichos puntos singulares. Por término medio, cada dedo cuenta con 80 puntos singulares, a los que también se les llama puntos característicos. Estos puntos se forman durante el tercer mes de la vida intrauterina y son únicos e inmutables durante toda la vida de la persona. Estos puntos característicos son los que se comparan con los puntos característicos conocidos de las personas que deseamos identificar. Estos puntos característicos de referencia se obtienen, utilizando los mismos mecanismos, durante una fase previa de registro. Esta descripción de referencia exige muy poca memoria: unos 200 octetos por dedo. Así pues, es posible grabar varias decenas, e incluso miles de referencias de huellas en una unidad pequeña o incluso memorizar dicha información en una tarjeta poseída por el usuario.

En definitiva, la imagen de la huella digital no es la que se conserva o compara, sino un condensado que es 1.000 veces más pequeño.


(*) Bernard Didier es considerado como el “padre” de la Biometría en Francia, fundó en 1982 la empresa Morpho Systems que será el líder mundial del tratamiento automático de la huella digital antes de ser comprada en 1993 por Sagem Securité.
El área que él está dirigiendo actualmente es responsable del análisis estratégico, de la elaboración de las orientaciones en investigación y tecnologías, del desarrollo de nuevos dominios de actividad, del seguimiento de la propiedad intelectual, de nuevos socios o adquisiciones.

 

Biometría, los ciudadanos y el Estado

Las soluciones biométricas se iniciaron a mediados de los años 1990 aunque en Europa no advertimos necesariamente esa tendencia. Las aplicaciones iniciales en los Estados Unidos fueron la salud, en África la gestión de pensiones y en Asia las tarjetas de identidad. Estos usos reflejan los dos contextos distintos en los cuales empezaron a ser desplegadas las soluciones biométricas. Para los países emergentes, sin los sistemas necesarios para gestionar los registros públicos, la biometría fue una forma de incorporar rápidamente un sistema de identificación fiable de los ciudadanos. Para los países desarrollados, principalmente Europa, la biometría fue una parte de las iniciativas para el "gobierno electrónico". En estos países las cuestiones primordiales eran la interconexión entre el estado y sus ciudadanos, la protección de los datos personales, la confidencialidad y el compromiso entre la seguridad y el confort.

Desde el 2004 los países se han unido para garantizar la interoperabilidad del sistema de identificación con el trabajo realizado por la ICAO (Organización de Aviación Civil Internacional). Esta tendencia es actualmente notable ya que da la vuelta al proceso normal; esto es: antes de abordar las cuestiones relativas a la gestión de identificación para sus propios ciudadanos los países están buscando soluciones para los problemas que afectan a las personas en todo el mundo.

Esta situación obviamente afecta al calendario para el desarrollo de las soluciones nacionales. Sin embargo, estos proyectos nacionales repercutirán sin duda muy rápidamente, ya que los países pueden recurrir a las infraestructuras y los procedimientos que se han desplegado dentro de la cooperación transfronteriza para los pasaportes electrónicos y visados electrónicos.

Hoy una cosa es segura: cuando un país emprende la modernización de su sistema de identificación nacional la biometría puede ser una parte de la fórmula.
 


 subir...
 

75 años dejan huella 

En 75 años, la cédula ha hecho tránsito del papel a la virtualidad, de la desconfianza a la seguridad, y del rechazo pasó a ser indispensable a la hora de ofrecer garantías políticas y civiles a los ciudadanos. 

El primer modelo de documento de identificación en Colombia era rudimentario. Lo creó el general José María Obando después de aprobada la Constitución de 1853. En ese entonces, el documento sólo era válido para votar y se llamaba título del elector. Este esquema se mantuvo en 1858 cuando se promulgó la Constitución de la Conferencia Granadina.  

Posteriormente, en 1862 y para que los ciudadanos registrados en la lista de electores pudieran votar en la Convención de Ibagué, se estableció como requisito para votar, un documento impreso de calificación, donde constaba que el individuo sabía leer y escribir, el nombre, edad, estado y residencia del elector.  

El mismo tipo de documento se mantuvo en la Constitución Política de 1886, la cual contemplaba el sistema de voto indirecto para Presidente y directo para los concejales, diputados y electores. 

Bienvenido siglo XX

El Código Electoral o Ley 7 de 1888 recogió y agrupó las normas que hasta ese momento se habían expedido. Al comenzar el siglo XIX, en 1904, la Ley 8 dispuso que  la cédula de vecindad no sólo se exigiría para “...comprobar la identidad en las votaciones, sino también en los juicios civiles, criminales y otros, cuando la autoridad lo crea necesario...” 

En 1909, Rafael Uribe Uribe propusieron la expedición de un documento de identidad por parte de las municipalidades, obligatorio para votar en todas las elecciones, so pena de multa de 1 peso, pero el proyecto no tuvo acogida.  

Con la reforma constitucional de de 1910 se mantuvo el esquema de que sólo podían votar en elecciones presidenciales aquellos ciudadanos que supieran leer y escribir, tuvieran renta anual de 300 pesos o propiedad raíz de 1.000 pesos. La cédula se siguió utilizando para votar.   

Mediante la Ley 85 de 1916 se estableció la obligación para los jurados electorales de reunirse diariamente durante el tiempo que fuere necesario para firmar las cédulas. Trece años después, en 1929, la Ley 31 del 12 de noviembre de 1929, sancionada por el presidente Miguel Abadía Méndez, dispuso en su artículo 6 la entrega de cédulas a los ciudadanos inscritos en el registro permanente y estableció unas cédulas de ciudadanía que al mismo tiempo eran cédulas electorales.  

Eran documentos tamaño media carta, diligenciados con tinta y de manera manual que presentaban muchos inconvenientes, ya que no existía la plastificación.  Si el elector cambiaba de vecindad, debía entregar la cédula y solicitar otra en su nuevo domicilio. 

Por medio de la Ley 14 de 1931 se resolvió purificar el ejercicio del sufragio y se definió que en “cada mesa de votación se colocará un recipiente con tinta indeleble o cualquiera otra solución química de este carácter, a fin de que en el momento de la votación cada ciudadano empalme en dicha tinta el dedo índice de la mano derecha hasta la primera coyuntura”.   

En 1934 se expidió el Decreto Nacional 944, por medio del cual se inició formalmente la cedulación en el país y se creó la Oficina Nacional de Identificación Electoral, la que implementó el sistema de dactilografía.   

La dactiloscopia y otros adelantos en materia de identificación se introdujeron en ese año, mediante la expedición del Decreto 944 del 5 de mayo de ese año. La cédula sería expedida y firmada por el Presidente, Vicepresidente y Secretario del Jurado Electoral. 

En la Policía Nacional se centralizó el funcionamiento de la Oficina Sección Electoral,  creada mediante el Decreto 162 del 30 de julio de 1934, y encargada de manejar el proceso de expedición de la cédula.   

Hasta que llegó la cédula…

A partir del 1 de febrero de 1935 y mediante la Ley 7 de 1934, se volvió obligatorio presentar la cédula de ciudadanía para efectos electorales, civiles y políticos en los que fuera necesario mostrar la identificación personal.   

El Gobierno asumió el control electoral al crear la Oficina Nacional de Identificación Electoral como dependencia del Ministerio de Gobierno, poniendo fin a la filosofía de tener un poder electoral independiente.  

Los hechos violentos ocurridos en 1948, despertaron la necesidad de crear una Organización Electoral como rama independiente de los intereses políticos, que vio la luz mediante la Ley 89 de ese mismo año, con el objetivo de ser ajena a las influencias de los partidos para que ninguno de ellos tomara ventajas sobre los demás en el proceso de obtención de cédulas de ciudadanía para sus afiliados, ni tomara parte en la formación de los censos electorales, ni en las votaciones y escrutinios.  

La prioridad era garantizar así la imparcialidad política de los funcionarios adscritos a la Organización Electoral porque la experiencia vivida durante el período de control electoral por parte del Ejecutivo fue muy costosa para la democracia y las instituciones.  

Laminada y para mujeres

El 18 de diciembre de 1948, se reunió por primera vez la Corte Electoral en el Palacio Presidencial, y prontamente comenzaron las gestiones oficiales para traer al país la Misión Técnica Canadiense, que recomendó la cédula blanca laminada.  

El Gobierno Nacional ordenó en 1951, mediante el Decreto 2628, la expedición de una nueva cédula y aceptó las recomendaciones de la misión técnica canadiense.  

En 1952, asumió la dirección de cedulación la Misión Técnica Canadiense. La primera cédula laminada le fue expedida al doctor Laureano Gómez Castro, Presidente de la República de ese entonces.  Estas se expedían a los mayores de 21 años y estaban excluídas las mujeres y los menores de edad. 

El Acto Legislativo No: 3 del 25 de agosto de 1954 otorgó a la mujer el derecho a elegir y ser elegida.  La primera cédula de esta clase fue expedida a doña Carola Correa de Rojas Pinilla, esposa del Presidente de la República, con el número 20’000.001.  Las mujeres sufragaron por primera vez en el Plebiscito Nacional del 1 de diciembre de 1957. En ese mismo año se cambió la composición de la Corte Electoral.  

En 1961, con la Ley 39, se estableció la cédula como único documento de identificación para todos los actos civiles, políticos, administrativos y judiciales. Las cédulas eran expedidas por la Registraduría Nacional del Estado Civil. 

Mediante el Decreto 1260 de 1970, se facultó a la Registraduría para expedir la tarjeta de identidad a todos los colombianos y colombianas mayores de 7 años y menores de 21 años.  

Ciudadanos de 18 y Código Electoral

El Acto Legislativo No: 1 de 1975 dispuso que: “son ciudadanos los colombianos mayores de 18 años edad” y en consecuencia se rebajó en tres años el derecho a recibir la cédula de ciudadanía, que antes se otorgaba a los mayores de 21. 

La Ley 28 de 1979 adopta el Código Electoral  que  mantuvo ajena la influencia de los partidos y movimientos políticos en el proceso de obtención de la cédula y en 1985, la Ley 85, autorizó al Registrador Nacional del Estado Civil para fijar el contenido y las dimensiones de la cédula. 

Adicionalmente, con la modificación al Código Electoral, se compilaron las normas anteriores y se perfeccionó la organización electoral como órgano independiente. La cedulación se convirtió en la espina dorsal del sistema electoral a cargo de la Registraduría Nacional del Estado Civil. 

En virtud de la Ley 96 de 1985 y el Decreto 2241 de 1986 se modificó el Código Electoral y la Corte Electoral es sustituida por el Consejo Nacional Electoral, se redujo a siete los miembros designados por el Consejo de Estado y se creó el Fondo Rotatorio de la Registraduría.  

A partir de 1987, la Registraduría empezó a asumir gradualmente el control del Registro Civil, el período del Registrador se definió en 5 años y el Consejo de Estado nombró a consejeros del Consejo Nacional Electoral por 4 años.  

Estado participativo

En 1991, con la nueva Constitución Política, por primera vez se incluyó en la carta el título de las elecciones y de la organización electoral al señalar que éste es un organismo autónomo e independiente. Tiene a su cargo la organización de las elecciones, su dirección y vigilancia, así como lo relativo a la identidad de las personas. Así las cosas, el pueblo por medio de los constituyentes, mantiene la independencia de la cedulación y las elecciones, e incluye la parte que faltaba, es decir, lo relativo a la identidad de las personas. 

La cédula blanca laminada, que se expidió durante más de 40 años, fue reemplazada en 1993 por la café plastificada, que surge con la adopción del sistema Prometeo, un proceso de archivo sistematizado que impuso que los documentos se imprimieran en lámina de acetato plastificado, más durables y resistentes a la humedad.  

Con este cambio se aceleró el proceso de modernización de la identificación, y en 1997 se aprueba la primera fase del Proyecto de Modernización Tecnológica PMT I.  

En el año 2000,

Con este nuevo decreto y el PMT I aprobado en 1997, comienza en el año 2000 la expedición de un nuevo formato de cédulas: La amarilla con hologramas, basada en la tecnología AFIS, que en una primera etapa tiene capacidad para 10 millones de registros de personas. Esta nueva cédula incluye foto a color y código de barras. La ley 757 de 2002 establece que esta cédula será el formato único de identificación a partir del 1 de enero de 2006. 

Con la Reforma Política y el Acto Legislativo 01 de 2003 se reforma el esquema de la Organización Electoral, modifican la estructura del Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional del Estado Civil. 

El 20 de diciembre de 2004, mediante documento Conpes 3323, el Gobierno Nacional aprobó el Programa de Ampliación de la Producción y Optimización de los Sistemas de Identificación y Registro Civil.  

En 2005, la Ley 999 del 25 de diciembre, modifica la Ley 757 de 2002 y prorroga el plazo para que todos los ciudadanos pudieran renovar la cédula antes del 31 de diciembre de 2009. 

Este proceso está contemplado en la Segunda Fase del Plan de Modernización Tecnológica (PMT) que comprende la tecnificación y automatización de las funciones de Registro Civil y Tarjeta de Identidad.  

La Registraduría adjudicó en diciembre de 2005 al Consorcio Frances Sagem, la segunda fase del proyecto de modernización tecnológica, PMT II, que contempla la renovación de las cédulas. El objetivo es sistematizar todos los documentos físicos de la identificación de los colombianos como registros civiles, tarjeta de identidad y cédula de ciudadanía.  

En 2007 las Altas Cortes realizan el primer concurso de méritos para proveer el cargo de Registrador Nacional del Estado Civil. El 6 de marzo de 2008 la Corte Constitucional expide la Sentencia C-230 A, mediante la cual se ordena eliminar el concepto de “bipartidismo” para la provisión de cargos en la Entidad y ordena la celebración de un concurso de méritos para proveer los cargos de Registradores Distritales y Delegados Departamentales. Este concurso concluyó en mayo 2009. 

Al finalizar octubre de 2009, la Registraduría Nacional ha producido más 29 millones de cédulas amarillas con hologramas, y menos de 1 millón de ciudadanos están pendientes por tramitar la renovación de su documento de identidad.


 

Curiosidades en torno a la cédula


• El número único permanente y personal de identificación del ciudadano fue adoptado a partir de 1952. La adjudicación no era arbitraria, dependía del lugar de expedición y la el género del ciudadano.

• Los religiosos y religiosas deben firmar la cédula con su nombre de pila y no con el que llevan en la comunidad.

• El Escudo de la República de Colombia era el único elemento original (no reproducido fotográficamente) que tenía la cédula de ciudadanía laminada. Se utilizaba una tinta tipográfica de color verde.

• El Escudo en la cédula tuvo tres cambios a partir de 1952: El primer diseño se utilizó durante el período 1952-1954. Un segundo sello se empleó de 1954 a 1987 y el último de 1987 a 1993, cuando dejó de expedirse ese formato de documento.

• El primer proyecto de reforma sustancial de la cédula data de 1960 y corresponde al Registrador Nacional de entonces, general Francisco Rojas Scarpetta.

• La retención de una cédula de ciudadanía por quien no sea su dueño será castigada con pena de uno a tres meses de arresto y con la pérdida del empleo que desempeñe el responsable en los casos en que éste sea un empleado público, decía la Ley 7 de 1934.

• La huella dactilar que aparecía en la primera cédula electoral era del dedo pulgar. Actualmente todas las cédulas de ciudadanía tienen impresa la huella de mejor calidad de alguno de estos tres dedos: índice, medio o pulgar.

• La primera cédula blanca laminada le fue expedida en 1952 al doctor Laureano Gómez Castro, Presidente de la República de ese entonces. Estas se expedían a los mayores de 21 años y estaban excluídas las mujeres y los menores de edad.

• La primera cédula para una mujer fue expedida en 1956 a doña Carola Correa de Rojas Pinilla.

• El 17 de enero de 1972 se expidió la primera tarjeta de identidad, a la niña Teresita de Jesús Paba Lizarazo, bajo el número 621024-00017 de Pamplona (Norte de Santander).

• La primera cédula de segunda generación o café plastificada se expidió el 14 de noviembre de 1993 con el número 79.688.712 de Bogotá, a nombre de Juan de Jesús Acosta Cañón, un habitante de la célebre Calle del Cartucho, en el centro de Bogotá.

• Con el sistema Láser Vision adquirido por la Registraduría Nacional en la década de los 90, se podían producir hasta 30 mil documentos diarios de segunda generación.

• Las probabilidades de repetición de un código dactilar en el actual sistema Afis son de 1 en 100 millones.

• Colombia fue el primer país de América en adoptar el código Afis (Sistema Automático de Identificación de Huellas Dactilares) con fines civiles. Para efectos de identificación criminal lo han acogido desde tiempo atrás y con éxito departamentos de policía de Los Angeles y San Francisco, en Estados Unidos; Indonesia, España, Suecia, Japón y la Policía Nacional de Colombia

• Durante los años 2003 y 2004 se lograron validar manualmente 2.945.058 solicitudes de cédula. La Registraduría produjo en esos años un total de 3.147.225 cédulas de ciudadanía. En contraste, tan sólo en el año 2008 la entidad produjo 7.846.806 documentos.

• Luego de tres años de haber comenzado el proceso de renovación masiva de cédulas, hoy queda cerca de un millón de ciudadanos pendientes por pedir su nueva cédula y hay 3.400.000 documentos por reclamar.

• El proceso de renovación de la cédula de ciudadanía emprendido desde el año 2006 implicó la adecuación del registro civil de los colombianos y la grabación de 5 millones de folios.

 subir...
 

 

Deberes y derechos de los nuevos ciudadanos

Cumplir 18 años representa para muchos adolescentes el momento anhelado de solicitar su cédula de ciudadanía. Desde hace 13 años, el Consejo Nacional Electoral celebra el último viernes de septiembre el Día del Nuevo Ciudadano, de acuerdo con lo dispuesto por el Decreto 1760 de 1996 del CNE, con el fin de recordarle a los jóvenes, de manera solemne, los derechos y deberes que se adquieren al obtener su nuevo documento de identidad. 

Deberes del nuevo ciudadano


- Elegir a los gobernantes de acuerdo con su conciencia. 
- Cumplir los mandatos de la Constitución y la Ley.
- Comprometerse con las soluciones derivadas de problemas sociales y políticos.
- Capacitarse con seriedad para asumir el destino del País.
- Rechazar todo intento de agresión y violencia contra la dignidad humana.
- Defender como Ciudadano la soberanía y las Instituciones que sustentan la democracia y hacer de ésta un estilo de vida.

Derechos del nuevo ciudadano 

- Ser elegido a cargos de representación popular.
- Propender para que el gobernante sea pulcro, honesto, responsable y eficaz.
- Vigilar que el Estado Social de Derecho desarrolle los principios y objetivos Constitucionales.
- Participar de las garantías sociales, educativas y políticas que reconozca el Estado.
- Exigir respeto a su condición de hombre, dentro de criterios de solidaridad y concordancia.
- Valorar la democracia como elemento fundamental para el desarrollo de los pueblos.

¿Qué puede hacer un nuevo ciudadano para perfeccionar la democracia colombiana? 

- Desarrollar los valores democráticos:
· Ser respetuoso
· Ser tolerante
· Ser solidario
· Ser pacifista
· Ser responsable
· Ser consecuente
- Participar a través del voto o sufragio universal
- Formar parte de grupos sociales
- Integrarse a un partido o movimiento político


 subir...

 

Ética y Ciudadanía 

Al decir del investigador José Bernardo Toro, un ciudadano es una persona capaz, en cooperación con otros, de crear o transformar el orden social que ella misma quiere vivir, cumplir y proteger, para la dignidad de todos

Remontándose a la antigüedad, Fernando Savater señala que la primera idea de ciudadanía surge en Grecia cuando los padres de familia sustituyen la defensa de "su familia", de su tribu y de sus gentes, e intentan buscar lo que tienen en común con los otros cabezas de familia con los que conviven.  

Luego, ser ciudadano implica entender que el orden de la sociedad (las leyes, las costumbres, las instituciones, las tradiciones, etc) no es natural. El orden social es un invento, una creación hecha por los hombres y las mujeres de la misma sociedad. Significa también entender que  si ese orden no produce dignidad, se puede transformar o crear uno nuevo, en cooperación.  

La cédula de ciudadanía y la mayoría de edad son requisitos legales para ejercer la ciudadanía, pero lo que hace al ciudadano es la capacidad de crear o modificar el orden social, es decir la capacidad de crear libertad. La libertad no es posible sin el orden. Pero el único orden que construye libertad es el que yo construyo, en cooperación con otros para hacer la dignidad humana para todos. Esta construcción ocurre ya sea actuando directamente o a través de representantes confiables. Así las cosas, la ciudadanía se construye a través de la organización y para organizarnos es preciso participar y la participación conlleva una buena dosis de información y de consulta.

El ejercicio de la ciudadanía no significa que el ciudadano tenga que "vivir para ocuparse de los asuntos de la política, pero sí que sepa -por ejemplo- por qué no participa, por qué no opina, por qué no vota y cómo esto afecta su vida cotidiana.

En la noción de ciudadanía es esencial el recurso de un espacio público, donde la pluralidad de los hombres, que se reconocen mutuamente como iguales y distintos a la vez, aparecen unos frente a otros, y se reúnen para verse y escucharse. Se reconoce la ciudadanía como reino de la excelencia, por cuanto la actividad teleológica que allí se despliega tiene como fin la vida buena, vale decir, la convivencia armoniosa entre los hombres, para cuyo logro se hace uso de todos los recursos posibles de la persuasión dialógica y argumentativa, construida a través de un proceso formativo pedagógico.

Para que el ejercicio de la ciudadanía tenga un sentido real, es necesario hacer de la democracia una forma de vida en y para nuestra sociedad, practicándola en aquellos pequeños espacios donde participamos o de los cuales formamos parte, como el barrio, el edificio o el grupo de trabajo o de estudio. 

Todo lo anterior se plantea para apostarle a promover en los jóvenes un orden ético de convivencia democrática, un lugar para aprender a vivir juntos, que los incite a construir un nuevo tipo de liderazgo que promueva soluciones éticas y viables a problemas colectivos. 

 subir...

 

POEMA: CEDULACIÓN

Quisiera pensar que te bautizo,
Y dedo a dedo yo te voy ungiendo.
Que nuestra diosa Patria así lo quiso
Y sagrado ritual voy ejerciendo.

 

Con tu Patria estableces unos pactos,
De puño y letra, con tu firma, aceptarás.
Y así, firme mañana de tus actos,
Por cada uno, con honor, responderás.

 

Por Patria no pienses algo vano,
Pues ella te da su bendición;
Y ella te recibe ciudadano
Con este ritual de iniciación.

 

Con agua tus manos limpiarás
De mentiras, de aquello que no eres,
Y así, desnudo y sólo quedarás,
Sabiéndote distinto de otros seres.

 

Negro aceite te recordará silente
Que sólo tú eres tú en este mundo,
Que te debes cultivar ferviente
Y hacer tu ser único fecundo.

 

Tu huella impresa quedará notoria,
Tuya sólo tuya, ¡Óyelo bien!
Si así comprendes, en la historia,
Tu huella propia imprimirás también.

 

Luego en el tiempo tus ungidas manos
Su oficio propio deberán hacer;
Pan o salud darán a tus hermanos
Y bienes al suelo que te vio nacer. 

 

Juan Domingo Ochoa Cucaleano
(Escrito cuando era Registrador de El Cocuy, Boyacá)


 subir...
 

 

Registraduría Nacional del Estado Civil
El Servicio es Nuestra Identidad
www.registraduria.gov.co
Oficina de Comunicaciones y Prensa
prensa@registraduria.gov.co
Pbx. 220 2880 ext. 1335 - 1737 * Telefax. 2200885
Copyright © 2009 Registraduría Nacional del Estado Civil - Todos los derechos reservados.

Usted recibió esta revista electrónica porque su correo está incluido en nuestra base de datos. Si no desea volver a recibir información de la Registraduría Nacional del Estado Civil haga clíc aquí. Este mensaje se ampara en la legislación sobre correo electrónico: sección 301 de S.1618 bajo el decreto S.1618 título 3. Aprobado por el 107 Congreso Base de Normativas Internacionales. Este e-mail no podrá ser considerado SPAM mientas incluya una forma de ser removido.