COMPROMISO ÉTICO
En la Registraduría Nacional el Programa de Gestión Etica ha sido promovido desde la perspectiva de favorecer la reflexión como fundamento del autocontrol y la autorregulación, en el entendido de que analizadas, comprendidas e introyectadas las consecuencias de los actos tomados desde la libertad, es el ser humano el único capaz de decidir acerca de sus acciones. Al considerar que los controles externos además de onerosos resultan en la mayoría de los casos ineficaces y desgastantes, las actividades lanzadas desde el Programa de Gestión Ética buscan incorporar mecanismos de autocontrol en la medida que los funcionarios han ido adquiriendo el hábito de la reflexión, el diálogo y el análisis, de manera que cada vez hay mayor conciencia no solo de su responsabilidad laboral, sino ante todo del importante papel que su trabajo tiene en la construcción de la sociedad y en posibilitar el efectivo ejercicio de los derechos humanos.
1.- Historia del Programa de Gestión Etica
La Registradora Nacional, doctora Almabeatriz Rengifo López, lanzó en diciembre del 2002 el documento "Compromiso Ético", resultado del trabajo que un grupo de funcionarios decidió asumir, Iniciando con una etapa de acercamiento al tema, de estudio de la historia y las corrientes éticas, no para la elaboración de un Código de Etica para dar cumplimiento a una directiva presidencial, sino en iniciar la construcción de una cultura organizacional fundada en valores éticos. No un Código, que denota obligación en el cumplimiento de unas normas y sanción para su desacato, sino un Compromiso colectivo como resultado del análisis, el diálogo, la reflexión y la convicción personal.
El documento contiene los diez valores que, por consenso, todos los funcionarios decidieron debían ser los rectores de sus comportamientos: compromiso, honestidad, lealtad, tolerancia, respeto, responsabilidad, comunicación autoestima, generosidad y prudencia.
Con el propósito de que esta iniciativa no se quedara en el papel, sino que por el contrario, cobrara vida en la cotidianidad del trabajo, durante el año 2003 se hicieron las invitaciones y licitaciones necesarias para la contratación de una firma que acompañara este proceso naciente. El resultado fue la contratación del Centro Colombiano de Responsabilidad Empresarial, quien con verdadera mística y profesionalismo acompañó a la Entidad en una etapa que se denominó “Construyendo Confianza”. Durante esta etapa se desarrollaron actividades que promovieron la participación de la totalidad de los funcionarios de la Sede Central, Registraduria Distrital y Sede Bogotá de la Delegación de Cundinamarca. Asimismo se formó un grupo de 66 facilitadores: 40 de la sede central, 4 de la Delegación de Cundinamarca, sede Bogotá y 22 de la Registraduria Distrital, para asumir el rol de facilitadores de este proceso de gestión ética al interior de la Entidad.
En acto solemne, el 2 de julio de 2004 con la graduación de los facilitadores del proceso, se hizo la clausura de esta etapa y se anunció el inicio de una nueva fase para darle continuidad al programa, acercándose esta vez al nivel descentralizado y promoviendo la generación de espacios para impactar todas las actividades institucionales con la vivencia de los valores éticos.
Aunque la Ética, como la salud, como la paz, como el oxígeno, es más evidente y apreciada cuando está ausente, y casi imperceptible cuando está presente, nos propusimos hacerla evidente, apreciable y necesaria. Como entendimos que la ética, a pesar de evocar un concepto abstracto e intangible, tiene un referente en la praxis, quisimos convertir en objetivo la posibilidad de traducir los conceptos y las definiciones de los valores éticos en comportamientos concretos en el medio laboral.
El Programa de Gestión Ética ha promovido en la Registraduria Nacional del Estado Civil una serie de actividades orientadas a dar cuerpo y forma a aquello que constituye el mayor privilegio del ser humano: la capacidad de dialogar y reflexionar sobre sí y sobre sus acciones.
1.2 Desarrollo del Programa de Gestión Etica
La expedición de un documento como el "Compromiso Ético", aunque podría haberse considerado como la finalización de una tarea, se convirtió por el contrario en una clara necesidad de trascender lo escrito, de darle vida a lo acordado para poner en práctica y volver costumbre y hábito lo que el documento rezaba.
Con el acompañamiento del Centro Colombiano de Responsabilidad Empresarial durante el primer semestre del 2004, continuamos recorriendo un camino con mucho entusiasmo y compromiso, hasta llegar a una meta parcial marcada con la graduación de los facilitadores el 2 de julio de 2004 y la expedición de la Resolución N° 2433 conformando el Comité de Ética y estableciendo la estructura y dinamizadores del programa.
Se plantearon entonces algunas actividades que la dinámica de los facilitadores transformó en espacios de participación viva, llegando a toda la población inicialmente definida.
La entrega de unos porta-razoneros como elemento de escritorio simbólico del programa, la eliminación de la marcación del medio día como muestra del compromiso de los funcionarios con el horario y metas de trabajo establecidos, las reuniones de los terceros viernes con las comunidades, las reuniones mensuales con los facilitadores, el taller de trabajo en equipo, la capacitación sobre medio ambiente, entre otras propuestas, sirvieron de plataformas para generar la posibilidad de poner en práctica y evidencia los valores éticos.
El haber logrado en gran medida acortar distancias entre las oficinas centrales y la Registraduria Distrital y la Delegación de Cundinamarca, tendiendo puentes de acercamiento y cooperación para fortalecer y dar mayor efectividad al trabajo propuesto, ha sido uno de los logros más significativos, por las implicaciones humanas que contiene.
Asimismo la conformación al interior de grupo de facilitadores de los equipos de Comunicación y Medio ambiente, facilitó la participación en otros escenarios como el Comité de Gestión Ambiental, llevando a cabo la ejecución de propuestas de gran impacto como el diseño del instructivo para el ahorro de toner, la incursión en la aplicación del sistema kaizen, la participación en el Día del Nuevo Ciudadano, la participación en la conformación del grupo y la creación de una obra de teatro.
Mención especial merecen el Concurso "El Pantallazo" y el "Festival de Colores" por la gran dinámica de participación que generaron, al interior de la Entidad en el caso del primero, y la vinculación con las familias y especialmente con los niños de los funcionarios, en el segundo caso.
Con el propósito permanente de facilitar y motivar la participación todos los funcionarios del nivel nacional y de buscar o crear escenarios y momentos propicios para introducir el tema, desarrollamos durante el año 2005 algunas actividades alrededor de un proyecto central: un concurso para componer la letra del himno de la entidad. Las numerosas actividades surgidas a partir de esta iniciativa, desde el lanzamiento de la convocatoria, pasando por un bazar para recoger fondos para los premios y la jornada de votación, hasta el momento de la premiación, facilitaron que los funcionarios tuvieran la oportunidad de tener encuentros para la construcción, el diálogo y el consenso, con una buena dosis de aplicación de nuestros valores éticos. Terminamos el año con la proclamación oficial y solemne del Himno de la Registraduría el 16 de diciembre de 2005.
Durante el año 2006 y convirtiendo en posibilidad lo que aparentemente era una limitante como lo fueron los 2 debates electorales, nos propusimos retomar los encuentros de los terceros viernes, como espacios para compartir la reflexión acerca de nuestro aporte individual y colectivo en el cumplimiento de la tarea misional y su trascendencia en la vida nacional. En estos mismos espacios en donde los directivos y jefes tienen ahora un rol más participativo, en busca de liderar los cambios en sus equipos de trabajo, hemos empezado a incluir el manejo de la ética de mínimos, como un concepto puesto en práctica a través de pactos logrados mediante consensos en cada grupo y como una forma efectiva de darle aplicación a la transversalidad de la ética dentro del modelo de control interno (MECI).
Asimismo y atendiendo la invitación lanzada en el segundo semestre de 2006, funcionarios de todo el país se dieron a la tarea de recordar la historia y escribir anécdotas sobre ella, haciéndonos llegar sus trabajos con los que construiremos el Anecdotario “Dejando Huella”, documento con el que se pretende resaltar la vivencia de valores éticos en el cumplimiento de las tareas institucionales a través del tiempo.
Pero más allá de un recuento de actividades y logros, lo verdaderamente importante es el firme propósito de seguir cuidando la semilla sembrada, de no abandonar el esfuerzo realizado, de seguir insistiendo sin desmayar.
1.3 Perspectivas del Programa de Gestión Etica
El impacto del Programa de Gestión Ética ha sido altamente positivo en la minimización del riesgo, al plantear de manera insistente y continua en la necesidad de introducir el tema ético como elemento transversal a todos los comportamientos y actividades propios de la misión institucional.
La Ética para la Registraduria no corresponde a una meta definida en el tiempo. El programa, concebido como proceso abierto y en continua evolución se acerca más al concepto de un camino que vamos abriendo, a una construcción permanente y flexible, cuyas formas y dinámicas van dictando y proponiendo todas aquellas circunstancias, condiciones y cambios culturales que se produzcan como consecuencia de la aplicación del programa y que pueden servir de plataforma para vivenciar y practicar los valores éticos.
Y en ese caminar lento pero ambicioso, también la proyección contempla una mirada más cercana y directa hacia la gran responsabilidad social inmersa en la razón de ser institucional. Para que una convivencia armónica se proyecte y se refleje de manera muy especial en el servicio que prestamos a los colombianos, queremos dirigir la perspectiva a definir estrategias que permitan la reflexión, y por tanto la adopción de actitudes, comportamientos, programas y proyectos centrados en el profundo respeto a la dignidad humana, en el trato especial a las minorías y a los sectores vulnerables y en una mayor conciencia de nuestra responsabilidad con el medio ambiente. La reflexión estará orientada a la concientización, aceptación y entendimiento pleno de que el funcionario de la Registraduría es un servidor público cuyo cargo es, fundamentalmente, un cargo de servicio a la comunidad que exige una vocación muy especial.
Han sido estas consideraciones las que han soportado los constantes ajustes al modelo concebido inicialmente, procurando cada vez mayor participación y compromiso de funcionarios de todos los niveles y proponiendo estructuras flexibles que pueden responder de manera oportuna y eficiente a las cambiantes situaciones que imponen las circunstancias del entorno y la complejidad de las relaciones humanas.
La dinámica misma del modelo de Gestión Etica promueve la riqueza de la pluralidad en la cultura institucional, garantiza la participación e invita de manera permanente a imprimir nuevos aires, estilos y estrategias para mantener vivo el interés en el propósito fundamental: "vivir bien, habitar bien".
Las actividades que propone el Programa de Gestión Etica seguirán teniendo como eje básico la permanente invitación a la reflexión, por considerar que es esta posibilidad humana la que de una manera duradera, consistente y legítima llevará al reencuentro del individuo con su ser ético y por ende a la construcción de una entidad con un sentido vital sustentado en los valores.
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