La reputación y el buen nombre

Carlos Alberto Monsalve

Director Nacional de Registro Civil

Es un derecho de valor inalienable y punible que está contemplado en nuestra Constitución Colombiana, en su artículo 15

“Todas las personas tienen derecho a la intimidad personal y familiar y a su buen nombre, y el Estado, debe respetarlos y hacerlos respetar”.

Pero ¿qué significado tiene para nosotros este valor que ya hemos perdido? El buen nombre es aquel elemento que representa nuestra dignidad de ser, va de la mano con la aceptación de la persona en un círculo social determinado y dentro de la sociedad de la cual se es participe. Pero es claro que este es un derecho que depende radicalmente del comportamiento que la persona presenta dentro de dicho círculo o sociedad, por el cual será analizado y juzgado por los integrantes de la misma.

Este valor representa uno de los más valiosos elementos del Patrimonio Moral y Social de la persona y constituye factor indispensable de la dignidad que a cada uno debe ser reconocida. Se atenta contra este derecho cuando, sin justificación ni causa cierta y real, es decir sin fundamento, se propagan entre el público bien en forma directa y personal, informaciones falsas o erróneas que distorsionan el concepto público que se tiene del individuo y que, por lo tanto, tienden a socavar el prestigio y la confianza de los que disfruta en el entorno social en cuyo medio actúa, o cuando en cualquier forma se manipula la opinión general para desacreditar su imagen.

La afectación de este derecho se da cuando se injuria a una persona o se utiliza su nombre para actuaciones ilegales, así mismo se incurre en contra de este derecho cuando los medios de comunicación publican información imprecisa sobre alguien determinado buscando generar daño en el carácter moral y sicológico sobre su víctima.

Al mismo tiempo se presenta afectación al publicar información, así sea precisa, sin la autorización de la persona que se está hablando, aquí se está violando fuera del Buen Nombre el derecho a la Privacidad.

En cuanto a la jurisprudencia en Colombia tenemos las sentencias: Sentencia No. SU-056/95; Sentencia C-489/02 Sentencia T-405 de 2007, Sentencia T-043/11, las cuales han tratado y defendido este valor.

En esta definición vemos que “el buen nombre” de manera positiva o negativa depende de la aceptación de la sociedad, o de la manera como se nos juzgue, y ¿quiénes somos nosotros para juzgar a las personas? Para calificar a alguien cuando sabemos que la perfección no está en este mundo terrenal.

Donde la sociedad se consume entre la intolerancia, los perjuicios, la envidia, el egoísmo y todos los antivalores que lastimosamente parecieran tener más fuerza que los mismos valores. Existen unos refranes chinos que dicen:

“Toda persona o cosa tiene su mérito y demérito” “No ver lo importante por tener la vista obstruida por lo trivial”, y este proverbio “Conocemos más a una persona por lo que dice de los demás, que por lo que dicen de ella”

Recordemos también para los creyentes o no creyentes el pasaje bíblico, Juan 8 del 1 al 8, donde los fariseos llevan a la presencia de Jesús una mujer sorprendida en adulterio, y dice el pasaje que todos querían apedrearla como era la costumbre, pero Jesús les dijo ¨El que dé entre vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella¨; pareciera que todos fuésemos estos fariseos para hablar y juzgar a las personas.

Con este articulo quiero invitar, a que todos y cada uno de nosotros empecemos a auto examinarnos, para ver nuestros valores y este en especial, ya que es un derecho fundamental, y dejar la murmuración, es una invitación para que hablemos pero que hablemos bien, busquemos las cualidades de las personas, o en su defecto busquemos a esa persona de la cual nos gusta hablar mal y manifestemos directamente a ella cuál es ese defecto o molestia que nos causa, soy un convencido de que los cambios se dan cuando empezamos por nosotros mismos y sé, que con el aporte de cada uno, cambiaremos el ambiente laboral, podremos trabajar como un verdadero equipo, no solo lograremos cambiar nuestro entorno laboral sino también el familiar, el social; y lo más importante tendríamos paz en nuestro yo interno.

Me pregunto qué pasaría si cuando alguien viniese a buscarnos para hablar o murmurar de alguna persona, antes de escuchar nos hiciéramos estas preguntas:

El comentario ¿me trae algún aporte? ¿Es verdad lo que me van a decir? ¿Es importante para mi saber acerca de esta persona? ¿Tengo tiempo para escuchar este comentario?

Seguramente que si nos respondiéramos estas preguntas no tendríamos interés en escuchar lo que no nos interesa y destinaríamos este tiempo en algo que realmente valga la pena.


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