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Del documento de identidad a la identidad sin documento
Por Carlos Ariel Sánchez Torres
Registrador Nacional del Estado Civil
Hace 75 años, el 8 de noviembre de 1934, se promulgó la Ley 7 en la cual
se ordenó que a partir del 1 de febrero de 1935 sería obligatoria la
presentación de la Cédula de Ciudadanía prevista en la Ley 31 de 1929
para “todos aquellos actos civiles y políticos en que la identificación
personal sea necesaria”.
Desde ese entonces, el Estado Colombiano comenzó el trabajo de
reseñar a los ciudadanos mediante sus huellas dactilares, con el fin de
lograr la individualización plena de su portador. En 1949 el Gobierno
Nacional contrató una Misión Técnica Canadiense, para que estudiara las
fallas de la cédula y propusiera las medidas para mejorarla, y fue así
como en 1952, mediante el Decreto 2864, se dispuso la expedición de un
nuevo documento: “la cédula blanca laminada”, que empezó a ser producida
por la recién creada Registraduría Nacional del Estado Civil. tado Civil.
La evolución en los distintos formatos de la cédula de ciudadanía
ha tenido como motor, la búsqueda permanente de mejores estándares de
seguridad que impidan la falsificación del documento o la suplantación
de su titular.
En el Archivo Nacional de Identificación, ANI, reposan actualmente
710 millones de huellas de colombianos que tramitaron su cédula blanca
laminada, café plastificada o la amarilla con hologramas entre 1952 y
2009. Por su sistematización y por la cantidad de información que
almacena, esta base de datos no tiene parangón en otros países de la
región y convierte a Colombia en un país pionero en materia de
identificación.
A 75 años de haber comenzado el proceso de expedición de las
primeras cédulas de ciudadanía en Colombia, la tendencia actual indica
que la tecnología permitirá pasar a la “desmaterialización” del
documento de identidad, como ya lo hemos probado este año en algunas
elecciones atípicas, así como en las consultas populares del 27 de
septiembre: a partir de los lectores de huella que captan la impresión
dactilar y cotejan la imagen con la huella que reposa en los archivos de
la Registraduría Nacional, es posible individualizar a una persona y
confirmar su plena identidad, sin necesidad de que el ciudadano exhiba
su documento de identificación.
La identificación por medio de huellas digitales es hoy en día la
forma más representativa de utilización de la biometría: Tiene usos tan
variados como permitir el acceso a computadoras y redes, controlar
horarios de ingreso, restringir el acceso físico a un área restringida,
hacer seguimiento a migrantes en puntos fronterizos y para mejorar la
seguridad en los cajeros automáticos, entre otros.
Tradicionalmente se ha dicho que la identificación es la llave de
acceso a los derechos y a toda la oferta de bienes y servicios del
Estado. Los avances tecnológicos implementados en los últimos años en la
Entidad, gracias a los cuales se digitalizaron todas las impresiones
almacenadas en tarjetas decadactilares, permiten hoy afirmar que la
Registraduría Nacional del Estado Civil, con su completa y moderna base
de datos, le ofrece también a los colombianos la llave de acceso a los
sistemas de identificación más seguros del mundo, con tecnología de
punta y alta confiabilidad.
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