
Por fin, el registro civil y la tarjeta de identidad se integran a la cédula:
Una de las principales bondades del proceso de renovación y cambio de sistema que ha implicado para la Registraduría Nacional del Estado Civil, la renovación de las cédulas de los colombianos es la integración entre el registro civil, la tarjeta de identidad y la cédula de ciudadanía.
La ventaja es que ya los dos sistemas se comunican y en uno de ellos se puede obtener la información del otro. En este momento, el sistema está integrado. Esto significa que para sacar una cédula hay que tener información de registro civil y la información tiene que ser coherente o igual a la que está en la cédula.
Esto era imposible de vislumbrar a mediados del siglo pasado cuando se creó la fotocéfula que dio origen a la cédula blanca laminada con el sistema Henry Canadiense, que utilizaba las impresiones dactilares (huellas), que eran la ‘tecnología de punta’ de la época en los procesos de identificación.
En la década del 90, como consecuencia de los avances tecnológicos y debates para definir cuál era el mejor sistema, la Registraduría Nacional del Estado Civil comenzó a implementar el Sistema Automático de Identificación Dactilar, AFIS, que mediante fórmulas matemáticas aplicadas a las impresiones dactilares, creó unos algoritmos únicos e irrepetibles para cada ciudadano.
Estos dos sistemas diferentes pero que parten de la misma base, se encontraron a finales del siglo XX. El Gobierno Nacional asignó los primeros recursos mediante documento Conpes y la Registraduría comenzó a ejecutar el Programa de Modernización Tecnológica, PMT I, que básicamente consistió en empezar a utilizar el sistema Afis.
Pese al demora del Gobierno para comprender la necesidad de iniciar y sobre todo, continuar el proceso, se asignaron $366.000 millones y en diciembre 2005 se firmaron dos contratos: el 057 con el consorcio Sagem para implementar el sistema PMT II, y el 075 suscrito con la Universidad Industrial de Santander, para hacer la interventoría.
Con la experiencia del PMT I, se organizaron mesas de trabajo para ejecutar el PMT II y fue difícil poner a andar el proceso de conversión en la parte de identificación porque el contrato decía que se tenía que hacer dentro de la Registraduría por el riesgo de sacar las tarjetas decadactilares pero la Entidad no tenía espacio ni siquiera para los funcionarios de Sagem y la interventoría.
Por lo anterior, se suscribiò un otrosí al contrato para hacer el trabajo en una bodega externa bajo condiciones técnicas fijadas por la Registraduría. Esto implicó una logística de grandes proporciones, para mover cajas y archivadores en carros blindados, escoltados y monitoreados con sistemas GPS para proteger las decadactilares de todos los ciudadanos colombianos. Ese fue el primer gran tropiezo y el primer gran éxito de la Registraduria: lograr la conversión a medio digital de 30.534.000 tarjetas decadactilares.
A partir de este trabajo se logró implementar el sistema de Gestión Electrónica de Documentos, GED, que les permite delegados y registradores dejar de manipular tarjetas decadactilares en físico, llenas de polvo con riesgos para la salud, y pasar a digitar una cédula, traer la imagen de la decadactilar requerida y usar la lupa incorporada en el equipo. Este fue el primer gran sistema que quedó en materia de identificación.
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